Siempre habrá alguien.
Alguien que te admire por como eres, y otro que te odie por la misma razón.
Alguien que te desee tender la mano cuando más lo necesites, y otro que disfrute ver como caes al vacío.
Alguien que busque tu mirada desesperadamente para percatarse que le diste de tu atención, y otro que ignorarte pareciese ser su pasatiempo favorito.
Piensa en el primer tipo de personas, todas aquellas que te hacen bien, y ahora detente a pensar en porqué sufres. Seguramente la respuesta está en el segundo tipo de personas.
El secreto está en elegir bien.